Hay un viejo árbol en la casa

que no hace ruido por las tardes.

Hay un viejo árbol

que no domina la altura

y siempre hay que levantarlo.

Ya no hay viejo árbol en las calles,

el viejo árbol ya no existe,

al menos no el que daba su ternura

y sus travesías en el invierno.

Hay un viejo árbol

que otea nuestra hoguera

rogando con su silencio más silencio.

Viejo árbol, tus hojas

ya no esconden a los pájaros.

Ya no sales, viejo árbol, a las calles.

Si no es por la sombra desmayada

de aquel árbol,

no te llamo viejo árbol

ni regreso a recordarte.