Piel de Jaula

©Adolfo Flores

 

como el cielo de una jaula

la tierra gira

Blanca Varela

 

 Cantarina jaula,

breve cántaro de cantos

Arturo Corcuera



I

La piel acorrala al fuego
y no le lleva mucho tiempo
caer en ceniza.
Poco a poco reviven las heridas
como un sol hambriento
abrigado de huesos.
El bosque que vivía escondido
huye de la emboscada.
El escape se vuelve una puerta
fácil de abrir.
Y ella se queda sola,
sin mirar el cielo, sin robar
estrellas. Y Codiciar el cielo
se vuelve un pecado, una herida
atiborrada de nubes
un agujero blanco
un túnel.
Cómo cuesta entender
que el fuego no es un prisionero
que la jaula también tiene cielo
y que una puerta no es feliz.
Después de todo,
el fuego tiene lo necesario
para encarnar la piel de humo
y hacerla flotar
como un globo sin destino.